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TEATRO · 2012 · Noche de reyes · Volver al listado

Shakespeare en clave musical

Con Laura Azcurra, Felipe Colombo, Germán Tripel, Belén Pasqualini, Melania Lenoir, Luz Kerz, Divina Gloria, Gustavo Pardi, Rafael Aieta, Nicolás Larrain, Andrés Espinel, Alejandro Justiniano y Rita Terranova. Ensamble: Sebastián De Lellis, Nicolás Contardi, Sebastián Pavón y Bruno Lazzaro. Músicos: Alberto Mazza y Martín Lozano. Escenografía y vestuario: Alejandro Guiggi. Iluminación: Claudio del Bianco y Manuel Garrido. Producción general: La Rabieta Producciones. Dirección musical, arreglos y piano: Santiago Otero Ramos. Versión y Dirección: Jorge Azurmendi.

Teatro El Cubo. Zelaya 3053. Sábados 21 hs

Jorge Arzumendi realizó lo que muchos intentan y pocos logran: una adaptación ágil, moderna y creíble de una obra de William Shakespeare, en clave de musical. Con una escenografía dinámica, que responde a la atmósfera ligera y ágil de la puesta, se desarrolla el clásico shakespeareano que tiene su vuelta de tuerca en relación al género elegido para su tratamiento. Con una puesta desprejuiciadamente lúdica y de calidad, se juega con la intertextualidad que implican la obra del gran autor inglés con clásicos del cancionero americano que incluyen temas de Cole Porter y George Gerschwin asi como de Nat King Cole. Las canciones son interpretadas en vivo por una banda clásica para el género compuesta por  contrabajo, batería, piano y cantante al frente –un exacto Alejandro Justiniani-, con un vestuario y una voz propia de los años 50.

La esencia de la historia se mantiene a lo largo de la historia que se desarrolla en el reino de Iliria. Allí, el duque Orsino está enamorado de Lady Olivia, que lo rechaza constantemente por el luto que guarda. Por otra parte, los hermanos gemelos Viola y Sebastián sobreviven al naufragio del barco en el que viajaban aunque ambos creen que el otro ha muerto. Viola adopta un vestuario masculino y se pone el nombre de Cesario para servir a Orsino, de quien silenciosamente se enamora, aunque este lo considera hombre y le confía que ser su mensajero de amor para con Olivia. En el cruce de situaciones de la obra, Olivia queda deslumbrada por Cesario al tiempo que Sebastián conoce a Olivia, de quien se enamora y ésta confunde con Cesario.

La historia no decae nunca y se sostiene en actuaciones sólidas por parte de todos sus integrantes. Desde la versatilidad de Melania Leloir, Belen Pasqualini, Luz Kerz y Germán Tripel en voz y actuación como en la grata sorpresa de escuchar a una Laura Azcurra que se tomó muy en serio el aprender a cantar y lo hace realmente muy bien al igual que Felipe Colombo que va más allá, en la búsqueda de nuevos horizontes para su carrera artística. Párrafo aparte para Rita Terranova que, con su probada sapiencia, da vida a Sir Toby Belch, tío de Olivia y obtiene las mayores risas y ocurrencias de la puesta.

La puesta tiene constantes alusiones a los musicales de Hollywood de su época de oro y el broche final es una versión de “Singing in the rain”, el clásico inoxidable de Gene Kelly que le pone la cereza al postre.

“Noche de Reyes” es un musical intrépido, lleno de alegría y buenas intenciones con las que enriquece a esta exquisita versión del clásico de Shakespeare.

Noche de Reyes

Noche de Reyes

La osada y festiva versión musical de una comedia de William Shakespeare

Si la felicidad está hecha de momentos felices, esta comedia musical que versiona Noche de Reyes -con su invitación a la danza, al canto, al romanticismo, al desprejuicio- bien puede representar uno de esos lapsos venturosos. El mérito le corresponde a Jorge Azurmendi, adaptador y director, que eligió esta comedia del más que genial Shakespeare para expandir los temas del amor, la ilusión, el desdoblamiento, la ambigüedad sexual. Todo ello desde una mirada actualizada que entendió que los géneros masculino, femenino -sus comportamientos, rasgos arquetípicos- son en buena medida una construcción cultural.

Así es como en esta obra donde la protagonista Viola se viste de varón e imita actitudes masculinas, Azurmendi va más lejos al proponer que tres personajes de varones -sir Toby, Malvolio, Feste- sean encargados por actrices en distintos registros el humor farsesco donde resplandece Rita Terranova, la lograda composición seria y sobria de Luz Kerz, la perturbadora impresición de la estupenda Melania Lenoir, con look de pin-up de los 50 que se nombra en masculino.

Todo transcurre en el reino de Iliria, donde el duque Orsino, muerto de amor por la condesa Olivia, deja oír su lamento por el rechazo de ella, que guarda duelo. En las costas naufraga el barco que trae a los gemelos Viola y Sebastián, creyéndose cada uno que el otro se ha ahogado. Viola se trasviste para zafar, y se hace llamar Cesario cuando se ofrece como paje a Orsino, quien lo manda -como el varón que da por cierto que es- a transmitirle su discurso amoroso a Olivia. Esta queda impactada por la vehemencia del emisario, y a su vez Sebastián, en un cruce fortuito, conoce a Olivia, quien, claro, lo confunde con Cesario...

Azurmendi tuvo la creativa idea de trabajar como intertexto en los cuadros musicales con temas tan clásicos y entrañables como "L.O.V.E." (Nat King Cole), "I Got Rhythm" (Gershwin), "Cheek to Cheek" (Porter), arrancando esta puesta con el arrebatador ritmo de "Sway" (de Pablo Beltrán Ruiz, versión estadounidense), y dejando acertadamente para el tonificante final "Singing in the Rain" (Brown & Fred). Porque si bien las demás canciones se articulan con las diferentes instancias argumentales, aludiendo a amores y desamores, lo cierto es que aquel tema que bailaba y cantaba bajo la lluvia Gene Kelly viene de perlas para suplantar la canción del cierre en el original. Allí donde el bufón filosófico hablaba de que todo da igual, pues llover llueve siempre, en la versión en cartel, todos los personajes en alegre bailongo cantan riéndose de las nubes porque brilla el sol en sus corazones.

Entre los múltiples equivalentes y citas que el director hace de los musicales fílmicos de los años 50, figura el de poner al descubierto los artificios escénicos (en Cantando... Kelly lleva a Debbie Reynolds a un set y le muestra los recursos para crear ilusión y la pareja cae en ese encantamiento trucado). A Azurmendi le alcanza con un cortinado de cotillón que se va transformando gracias a las luces, un andamio y un banco que entra y sale según convenga, los bien templados músicos con Santiago Otero Ramos a la cabeza, un cantante de cálida voz -Alejandro Justiniani- en traje retro, más un rendidor elenco -donde cabe destacar a Belén Pasqualini, Laura Azcurra, Germán Tripel- para hacernos creer que estamos en Iliria, donde rondan el romance de unos y la pura chacota de otros.

Por Moira Soto